Es frecuente el debate sobre si la Psicología y la Economía son realmente disciplinas científicas. Quien lo niega suele argumentar la falta de acierto en sus predicciones, las contradicciones de sus hipótesis, que no emplean el método científico... Estas críticas suelen venir, sobre todo, de la comunidad estudiosa de las ciencias naturales denominándolas a aquellas pseudociencias.
Podemos definir ciencia como todo conocimiento que se obtiene mediante la observación, experimentación, construcción de hipótesis, deducción de principios y elaboración de leyes. Cualquier rama de conocimiento tiene en común con las demás todas estas características, aunque su objeto de estudio sea bien distinto. Las disciplinas científicas emplean, como es obvio, el método científico. Pues bien, la Psicología y la Economía no son menos: ambas observan y analizan el entorno, experimentan, recogen datos, los clasifican, analizan y construyen hipótesis, por supuesto, falsables.
No debemos caer en la complacencia de mirar únicamente nuestro propio ombligo y pensar que lo nuestro, lo que estudiamos nosotros, nuestro objeto de estudio, nuestra manera de hacer o ver las cosas es mejor que la de los demás, despreciando nuevos campos científicos, nuevas disciplinas. Particularmente, merecen mi mayor respeto y admiración todas y cada una de las disciplinas científicas, por muy alejadas que estén de mi campo de conocimiento, en la medida en que son capaces de explicar y mejorar el mundo en que vivimos.
Y podrán decir, por ejemplo, ¿y por qué los economistas se equivocan tanto? Ellos intentan ver "hacia donde pueden ir los tiros" teniendo en cuenta qué ocurrió en situaciones y variables similares en el pasado y empleando las herramientas matemáticas de que se dispone. Pese a ese intento predictivo, no son "adivinos de bola de cristal" y si alguna vez topáis con algún economista que afirma de forma incuestionable que lo que dice va a ocurrir sí o sí, alejaos de él inmediatamente.
La Psicología y la Economía tienen varias características en común. Las más importantes, bajo mi punto de vista, son que su objeto de estudio es el ser humano y que sus separaciones de la Filosfía son relativamente recientes, es decir, como disciplinas independientes, aún "están en pañales". Por eso, ambas disciplinas tienen el handicap de la, a veces, impredecibilidad de la conducta humana.
Como he dicho en anteriores ocasiones, el motivo por el que, bajo mi punto de vista, muchas veces no se cumplen la predicciones de los economistas es porque no tienen en cuenta suficientemente la variable humana que es, todo hay que decirlo, difícil de medir y predecir con exactitud. Un mundo en constante cambio hace aún más dificil nuestro trabajo predictivo. Incluso la teoría de la evolución biológica sostiene esas constantes transformación y evolución de la naturaleza. Añadiendo que creer en la racionalidad del Homo œconomicus lleva a la equivocación de las predicciones. Empero los datos con que trabajan los economistas son retardados y, a veces, sesgados.
Por tanto, una mayor y mejor medición de la variable humana en el trabajo de economistas podría reducir los errores de predicción. Además, una mejora en la obtención de datos (información agregada no retardada mediante la mejora de las herramientas tecnológicas y estadísticas) haría que se supiera qué ocurre en el entorno económico ipso-facto sin tener que esperar a que sea tarde para tomar medidas.

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