Mucho tiempo hace desde mi último post. Compaginar mis estudios de economía y psicología absorbe gran parte de mi tiempo. No obstante, este tiempo me ha servido para cercar el camino que aúna estas dos ciencias que amo.
Un nexo de unión entre ambas lo forma la neuroeconomía, disciplina a la cual algunos autores asignan su "paternidad" a Daniel Kahneman, psicólogo que recibió el Premio Nobel de Economía en 2002 "por haber integrado aspectos de la investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en lo que respecta al juicio humano y la toma de decisiones bajo incertidumbre".
Esta disciplina, que bebe de la economía, la psicología y la neurociencia, trata de averiguar cuáles son los procesos cerebrales implicados en las decisiones económicas de los individuos. Hasta ahora, era imposible comparar dos funciones de utilidad de dos personas diferentes argumentando que, pese a que pudiésemos decir que un bien le reporta una utilidad de 50 a dos individuos diferentes, no se podría afirmar que 50 tuviese el mismo valor en la escala cardinal de ambos. Pero la neuroeconomía arroja luz a este camino asegurando que se puede medir la utilidad que un bien le reporta a dos individuos diferentes a través de la medición de la actividad cerebral de ambos. Medir la actividad cerebral de las regiones que se activan cuando se expone a los sujetos al bien en cuestión provoca distintas intensidades de activación en sus cerebros, pudiéndose comparar en este caso, gracias a esta reacción, a quién le reporta más utilidad el bien.
No obstante, este es el primero de una serie de post que iré publicando acerca de la materia.
No obstante, este es el primero de una serie de post que iré publicando acerca de la materia.