domingo, 26 de agosto de 2012

Homo homini lupus, a la vez que ser social

Os voy a contar algo muy curioso que me ocurrió hace no mucho.
Estaba en un parque observando a una bandada de pájaros, concretamente gorriones. Cerca de mí había unos cuantos a los cuales les lancé varios pedazos de pan, y acudieron rápidamente para conseguirlos. Cuando el resto de pájaros se dio cuenta de ello, se acercaron. Continué lanzándoles pedacitos de pan y observé algo sorprendente: cuando lanzaba un pedazo de pan y lo cogía uno de los pájaros, el resto intentaba arrebatárselo, por lo que inmediatamente levantaba el vuelo hasta un lugar más seguro en el que ninguno pudiera quitárselo y podérselo comer tranquilo !Aun así, algunos le perseguían!
No, esta no es una clase de biología, ahora entenderéis por qué he contado esto. Analicemos el comportamiento de los pájaros comparándolo con el de los seres humanos y extrapolémoslo a la Economía.

La agrupación de los pájaros permite protección a cada uno de ellos. El ser humano necesita de la protección del grupo también para sobrevivir. Decíamos que cuando un miembro del grupo (un pájaro) descubría comida, el resto acudía también a por más y, en el caso de no encontrarla, intentarán arrebatársela. Qué malos ¿no? Es decir: reciben protección del grupo, pero, al mismo tiempo, si es necesario, luchan contra los otros pájaros para robarles. Pues bien, el ser humano es exactamente igual que éstos y otros muchos animales, en este y en otros muchos más sentidos. No pensemos que, por ser más racionales, tenemos un comportamiento instintivo muy alejado de ellos.


Los seres humanos necesitamos de los demás para obtener protección frente al entorno hostil. Además la cultura se encarga de aportarnos los conocimientos necesarios para que el miembro se desenvuelva en el medio. Pero, al mismo tiempo, competimos entre nosotros, nos atacamos y agredimos para obtener lo que queremos: necesitamos de los demás, pero al mismo tiempo somos egoistas. Homo lupus homine.

Con todo esto quiero decir que, en estos momentos difíciles que estamos viviendo, hay gente que lo está pasando mal y que apenas tiene para sobrevivir. Ellos, los que nada tienen, reclaman a la sociedad protección y ayuda, la cual a duras penas se les proporciona, y los que tienen son reacios a compartir con aquellos. Sabed que esto no se debe a que haya personas egoistas o no, esto se debe a que, el que no tiene, quiere que los demás compartan con él, y el que tiene, quiere conservarlo. Si el pobre (que quiere que los demás compartan) fuera rico, es muy probable que actuara de la misma manera que el resto de los ricos y sería reticente a compartir. Va en la condición humana.

Por tanto, el ser humano, al igual que los pájaros del ejemplo, intentan obtener, en mayor o menor grado, todo los posible de los demás, ya sea material o emocional, para cubrir sus necesidades.

lunes, 20 de agosto de 2012

Crisis y sinrazón van de la mano

La R.A.E. define valor como "grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite". Hoy en día, en economía no se puede hacer una medición de la utilidad; no sabemos medir cuánta utilidad nos aporta de más o de menos el tener un BMW con respecto a la utilidad que le aporta a nuestro vecino. Cada persona valora un mismo objeto de forma distinta dependiendo de muchas variables como por ejemplo el grado de necesidad, espacio o el tiempo (no valoramos igual un vaso de agua en el desierto, donde escasea, que en un lugar de fácil acceso al agua).
Las burbujas se generan por una sobrevaloración de activos. Un ejemplo curioso fue el ocurrido en Holanda en el s. XVII, donde se produjo la tulipomanía. Esta consistió en una sobrevaloración de los bulbos de tulipanes. Para que os hagáis una idea, se llegaron a intercambiar mansiones a cambio de un solo bulbo. Nada racional ¿no? ¿Intuís cómo terminó la historia? Si, con una gran crisis.

Precio del tulipán en Holanda 1636-1637. Fuente: Wikipedia
En el gráfico podéis observar el terrible batacazo que sufrió el precio de los tulipanes en cuestión de tres meses. ¿Por qué algo que en febrero cuesta 200 pasa a valer menos de 15 en tan corto espacio de tiempo? Por una sobrevaloración: se estaba dando un valor irracional a un activo, en este caso los tulipanes. También porque la gente invirtió en tulipanes, esperando a que subiera su valor para venderlos posteriormente y ganar la diferencia, lo que incrementó aun más su precio. ¿Cómo te va a dar más utilidad una flor que una casa? Pues parece que eso ocurrió en ese momento.

Crisis similares motivadas por burbujas se han repetido a lo largo de la historia, como por ejemplo la de 29 en E.E.U.U.,  causada por una sobrevaloración del valor de las acciones de las empresas.
Pues bien, algo no muy alejado estamos sufriendo hoy en día, con una crisis originada, entre otros motivos, por una burbuja inmobiliaria, en la que el precio de la vivienda se disparó hasta el punto en el que las personas no eran capaces de devolver los préstamos que habían solicitado: se habían endeudado demasiado, hasta el punto de que no eran capaces de devolver sus deudas. De esto ya se ha hablado demasiado, pero tal vez no se ha leído tanto la letra pequeña en todo este asunto, que es de la irracionalidad que se esconde detrás de las burbujas.

Precio de la vivienda en España1985-2011. Fuente: Sociedad de tasación

El espectacular aumento del precio de la vivienda (fuera por lo que fuere causado) no fue debido por una elevada valoración de un activo, en este caso de primera necesidad como es la vivienda. No existía escasez de viviendas ¡al contrario! Se produjo un aumento espectacular de la demanda de viviendas superior al aumento de la población. Se estaba invirtiendo demasiado en ladrillo y todos (o, mejor dicho, muchos) como seres gregarios que somos, nos unimos a esa "fiebre inmobiliaria" de cambiar de vivienda, contribuyendo al aumento del precio.

Pero la fiesta llegó a su fin, y la borrachera dio paso a la resaca, y nos dimos cuenta que hicimos mal en "pegarnos esa juerga".

Conclusión: A lo largo de la historia económica ha habido numerosas "borracheras" (burbujas) con su posterior resaca (crisis). Pero, pasado el tiempo, parece que lo olvidamos, volviéndonos a emborrachar y pagando las consecuencias.
Moraleja: Es probable que pasado el tiempo vuelva a aparecer algún tipo de burbuja; algún activo, bien o producto cuyo valor aumente rápidamente y sea rentable invertir para después venderlo y ganar la diferencia. Bien. Eso no está mal, pero, cuando eso ocurra, recordad este post, volvedlo a leer si fuera necesario, y sed conscientes del riesgo que se asume al estar metido dentro del banco de peces, todos podemos sobrevivir juntos, o ser atrapados por la red del pescador.

martes, 14 de agosto de 2012

Bankia y especulación. Luces y sombras

La intervención de Bankia es foco de atención en la actualidad económica. Hace poco más de un año salió a bolsa a un precio de 3,75 € por acción, con un descuento del 60% de su valor en libros, es decir, si la empresa valía 100 €, la estaban vendiendo por 40 €. Usualmente y a largo plazo, la cotización de una empresa suele ser reflejo de su situación económica y financiera (que son los fundamentos de la empresa). En su día se argumentó ese descuento por las dificultades para encontrar inversores, la incertidumbre en los mercados financieros y la crisis de deuda que obligaban a realizar esa rebaja. ¿Vosotros mal venderíais vuestro coche valorado en 10.000 € por 4.000 € en un estado impecable garantizado y demostrable, aunque el mercado de automóviles estuviese en una situación complicada? El comprador podría chequear que vale ese precio, y, si piensa que vale menos, existe la posibilidad de que se interesen otros potenciales compradores que valoren objetivamente ese vehículo. Solo nos veríamos obligados a venderlo desesperadamente a ese precio si nos hiciera falta el dinero para cubrir necesidades primarias. Pues parece que Bankia hizo esa "bajada de pantalones" debido a su urgente necesidad de capitalización. ¿O no fue en realidad una bajada de pantalones?.
Desde las sucursales intentaban convencer a los pequeños inversores de las bondades de hacerse accionista de bankia. También publicitándose en los medios, como lo demuestra este spot.

 

El pequeño inversor no tiene acceso al mismo detalle de información financiera que el gran inversor, ni tampoco los mismos conocimientos. Digamos que, en cierta medida "se deja llevar" por recomendaciones externas y, a veces, sesgadas.
En el siguiente gráfico que adjunto observamos la evolución tanto del IBEX medida en puntos, como la del precio en euros de las acciones de Bankia.


Fuente: eleconomista.es. Elaboración propia
Hasta febrero, la evolución del IBEX como de Bankia fue, aproximadamente similar. Pero, a partir de ese momento, la caída del precio de las acciones de Bankia fue aun mayor que la del índice, motivado por el agujero de sus cuentas y su posterior nacionalización.
En ese descenso desde los 3,75 € de su salida en bolsa hasta el mínimo intradía de 0,48 € (la menor cotización histórica) del 18 de julio, los inversores que aun mantuvieran sus acciones desde su salida en bolsa habían perdido un 87,2 %, es decir, si habías invertido 1.000 €, solo tenías 128 €.
Volvamos al momento de la salida a bolsa. Decíamos que las acciones salieron a cotizar con un descuento del 60 %, es decir, Bankia decía que el valor en libros (el valor teórico) de una acción era de 6,25 € en julio de 2011. Pero un año después esas acciones pasan a valer en el mercado (18/07/2012) un 92 % menos de lo que un año antes nos decían que valían (de 6,25 a 0,48).

Al igual que el verano pasado, la CNMV (el regulador) prohibe las operaciones en corto que, resumiendo mucho, consisten en que alguien piensa que el valor de las acciones en el futuro va a ser menor. Con esta medida, se pretende que descienda el precio de las acciones, lo que ha producido el espectacular aumento del precio de las acciones de Bankia, pasando del mínimo del 18 de julio a una cotización máxima de 1,65 € el 9 de agosto, lo que supone una revalorización del 243 %. Esto es debido, en resumen, por la prohibición de las posiciones cortas de la que hablé anteriormente que pilla por sorpresa a los especuladores.

Que locura ¿no? precio arriba, precio abajo... Y muchos dirán ¡estos especuladores! 
En parte es cierto, porque no es muy racional que en un año descienda el valor de una entidad un 87,2% para pasar a valer un 243 % más solo tres semanas más tarde.

Fuente: eleconomista.es. Elaboración propia 

En el gráfico he representado la variación que han experimentado ambos medido en porcentaje desde el mes de julio. Mientras que el IBEX ha tenido una variación de hasta un +5/-5 que ya es mucho (en verano hay mucha volatilidad/variación), Bankia ha tenido una variación de +25/-25 ¡una burrada!

Conclusión. El inversor se ha visto atrapado y engañado, porque le han vendido una empresa presuntamente solvente y fiable. Con situaciones como esta, lo único que se consigue es más desconfianza, menos inversión y, por lo tanto menos crecimiento. Se debe incentivar una cultura inversora mediante la confianza y la veracidad, si no, nos encontraremos en situaciones como esta. ¿Quien va a querer invertir en empresas como esta? Desde luego yo no. Por lo tanto animo y recomiendo invertir, pero siempre en empresas con balances sólidos y seguros.

¡Ah, se me olvidaba, los especuladores! ¿Son tan extremadamente malos?¿O tienen la "suerte" de saber de facto cuál es la situación real de las empresas, mientras el resto de los "mortales" vivimos en la "feliz" ignorancia, actuando en consecuencia?





viernes, 10 de agosto de 2012

La Psicología y la Economía como disciplinas científicas

Es frecuente el debate sobre si la Psicología y la Economía son realmente disciplinas científicas. Quien lo niega suele argumentar la falta de acierto en sus predicciones, las contradicciones  de sus hipótesis, que no emplean el método científico... Estas críticas suelen venir, sobre todo, de la comunidad estudiosa de las ciencias naturales denominándolas a aquellas pseudociencias.


Podemos definir ciencia como todo conocimiento que se obtiene mediante la observación, experimentación, construcción de hipótesis, deducción de principios y elaboración de leyes. Cualquier rama de conocimiento tiene en común con las demás todas estas características, aunque su objeto de estudio sea bien distinto. Las disciplinas científicas emplean, como es obvio, el método científico. Pues bien, la Psicología y la Economía no son menos: ambas observan y analizan el entorno, experimentan, recogen datos, los clasifican, analizan y construyen hipótesis, por supuesto, falsables.
No debemos caer en la complacencia de mirar únicamente nuestro propio ombligo y pensar que lo nuestro, lo que estudiamos nosotros, nuestro objeto de estudio, nuestra manera de hacer o ver las cosas es mejor que la de los demás, despreciando nuevos campos científicos, nuevas disciplinas.  Particularmente, merecen mi mayor respeto y admiración todas y cada una de las disciplinas científicas, por muy alejadas que estén de mi campo de conocimiento, en la medida en que son capaces de explicar y mejorar el mundo en que vivimos.
Y podrán decir, por ejemplo, ¿y por qué los economistas se equivocan tanto? Ellos intentan ver  "hacia donde pueden ir los tiros" teniendo en cuenta qué ocurrió en situaciones y variables similares en el pasado y empleando las herramientas matemáticas de que se dispone. Pese a ese intento predictivo, no son "adivinos de bola de cristal" y si alguna vez topáis con algún economista que afirma de forma  incuestionable que lo que dice va a ocurrir sí o sí, alejaos de él inmediatamente.

La Psicología y la Economía tienen varias características en común. Las más importantes, bajo mi punto de vista, son que su objeto de estudio es el ser humano y que sus separaciones de la Filosfía son relativamente recientes, es decir, como disciplinas independientes, aún "están en pañales". Por eso, ambas disciplinas tienen el handicap de la, a veces, impredecibilidad de la conducta humana.
Como he dicho en anteriores ocasiones, el motivo por el que, bajo mi punto de vista, muchas veces no se cumplen la predicciones de los economistas es porque no tienen en cuenta suficientemente la variable humana que es, todo hay que decirlo, difícil de medir y predecir con exactitud. Un mundo en constante cambio hace aún más dificil nuestro trabajo predictivo. Incluso la teoría de la evolución biológica sostiene esas constantes transformación y evolución de la naturaleza. Añadiendo que creer en la racionalidad del Homo œconomicus lleva a la equivocación de las predicciones. Empero los datos con que trabajan los economistas son retardados y, a veces, sesgados.

Por tanto, una mayor y mejor medición de la variable humana en el trabajo de economistas podría reducir los errores de predicción. Además, una mejora en la obtención de datos (información agregada no retardada mediante la mejora de las herramientas tecnológicas y estadísticas) haría que se supiera qué ocurre en el entorno económico ipso-facto sin tener que esperar a que sea tarde para tomar medidas.