lunes, 20 de agosto de 2012

Crisis y sinrazón van de la mano

La R.A.E. define valor como "grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite". Hoy en día, en economía no se puede hacer una medición de la utilidad; no sabemos medir cuánta utilidad nos aporta de más o de menos el tener un BMW con respecto a la utilidad que le aporta a nuestro vecino. Cada persona valora un mismo objeto de forma distinta dependiendo de muchas variables como por ejemplo el grado de necesidad, espacio o el tiempo (no valoramos igual un vaso de agua en el desierto, donde escasea, que en un lugar de fácil acceso al agua).
Las burbujas se generan por una sobrevaloración de activos. Un ejemplo curioso fue el ocurrido en Holanda en el s. XVII, donde se produjo la tulipomanía. Esta consistió en una sobrevaloración de los bulbos de tulipanes. Para que os hagáis una idea, se llegaron a intercambiar mansiones a cambio de un solo bulbo. Nada racional ¿no? ¿Intuís cómo terminó la historia? Si, con una gran crisis.

Precio del tulipán en Holanda 1636-1637. Fuente: Wikipedia
En el gráfico podéis observar el terrible batacazo que sufrió el precio de los tulipanes en cuestión de tres meses. ¿Por qué algo que en febrero cuesta 200 pasa a valer menos de 15 en tan corto espacio de tiempo? Por una sobrevaloración: se estaba dando un valor irracional a un activo, en este caso los tulipanes. También porque la gente invirtió en tulipanes, esperando a que subiera su valor para venderlos posteriormente y ganar la diferencia, lo que incrementó aun más su precio. ¿Cómo te va a dar más utilidad una flor que una casa? Pues parece que eso ocurrió en ese momento.

Crisis similares motivadas por burbujas se han repetido a lo largo de la historia, como por ejemplo la de 29 en E.E.U.U.,  causada por una sobrevaloración del valor de las acciones de las empresas.
Pues bien, algo no muy alejado estamos sufriendo hoy en día, con una crisis originada, entre otros motivos, por una burbuja inmobiliaria, en la que el precio de la vivienda se disparó hasta el punto en el que las personas no eran capaces de devolver los préstamos que habían solicitado: se habían endeudado demasiado, hasta el punto de que no eran capaces de devolver sus deudas. De esto ya se ha hablado demasiado, pero tal vez no se ha leído tanto la letra pequeña en todo este asunto, que es de la irracionalidad que se esconde detrás de las burbujas.

Precio de la vivienda en España1985-2011. Fuente: Sociedad de tasación

El espectacular aumento del precio de la vivienda (fuera por lo que fuere causado) no fue debido por una elevada valoración de un activo, en este caso de primera necesidad como es la vivienda. No existía escasez de viviendas ¡al contrario! Se produjo un aumento espectacular de la demanda de viviendas superior al aumento de la población. Se estaba invirtiendo demasiado en ladrillo y todos (o, mejor dicho, muchos) como seres gregarios que somos, nos unimos a esa "fiebre inmobiliaria" de cambiar de vivienda, contribuyendo al aumento del precio.

Pero la fiesta llegó a su fin, y la borrachera dio paso a la resaca, y nos dimos cuenta que hicimos mal en "pegarnos esa juerga".

Conclusión: A lo largo de la historia económica ha habido numerosas "borracheras" (burbujas) con su posterior resaca (crisis). Pero, pasado el tiempo, parece que lo olvidamos, volviéndonos a emborrachar y pagando las consecuencias.
Moraleja: Es probable que pasado el tiempo vuelva a aparecer algún tipo de burbuja; algún activo, bien o producto cuyo valor aumente rápidamente y sea rentable invertir para después venderlo y ganar la diferencia. Bien. Eso no está mal, pero, cuando eso ocurra, recordad este post, volvedlo a leer si fuera necesario, y sed conscientes del riesgo que se asume al estar metido dentro del banco de peces, todos podemos sobrevivir juntos, o ser atrapados por la red del pescador.

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